El heavy metal peruano de los 80s tuvo en
los últimos cuatro años de esa década del siglo pasado su punto más alto, sobre
todo por los conciertos memorables que se dieron y las convocatorias
importantes que se registraron.
Lamentablemente, de esa breve “época de
oro”, quedó una discografía muy pobre, casi nula, para el talento y la pasión
que se destilaba.
La crisis económica, la guerra interna (que
provocaron que muchos músicos peruanos migraran al extranjero en busca de un
futuro mejor) y, en algunos casos, la desidia y la falta de “huevos” para auto
producirse (autogestión) como lo hicieron los ‘subtes’ o las bandas de metal
extremo, fueron algunas de las razones por las cuales no hay casi registro
sonoro de esa época.
Dentro de las bandas cultoras de heavy
metal destacaba una nítidamente tanto por su técnica como por la energía que
emanaba desde el escenario: ORGUS.
Ellos, junto a Masacre, fueron las únicas
dos bandas que intentaron hacer un trabajo ‘pro’ (profesional) en la escena metal
local, lo que les significó recibir las críticas de los puristas y del sector
más extremo y under del metal nacional de aquella época. El tener manager,
sponsors de ropa, cobrar por tocar en conciertos y compartir escenario con
bandas de géneros comerciales no cayeron nada bien en los más radicales y eso
generó que se dieran dos escenas paralelas.
Este año se cumplen 30 años de la formación
de Orgus y a manera de reconocer su calidad los recordamos con esta biografía
inédita con la esperanza de que en algún momento puedan pagar su deuda con la
historia del metal peruano –tal como lo ha hecho Almas Inmortales y está por
hacerlo Oxido- y editen el esperadísimo álbum debut que nunca vio la luz a
fines de los 80s.
Mosquera, Vallenas y Perazzo en Magdalena en 1986. |
Primera
etapa: mística y sentimiento
A fines de 1984, a Reynaldo ‘Papo’
Vallenas, un joven de 20 años de San Miguel, le “resonaba” y “vibraba” en la
cabeza las palabras Medusa y Orgus, las cuales competían para bautizar su
siguiente proyecto musical que sería la continuación del grupo Trauma que había
conformado con sus amigos del barrio, ‘Chino’ Alex, ‘Tavo’ Gonzales, Lucho
Mezarina y César Panza.
Finalmente,
Papo optó por Orgus, influenciado
por las historias de ogros que lo inspiraban en aquel momento. “El nombre proviene de la “raíz” Ogrus u
Ogro, es decir un mutante, una especie de Frankenstein que compuse como una historia
o guion artístico poético”, recuerda Papo luego de 30 años.
El significado se puede entender escuchando
la letra del tema "Orgus de ultratumba", la cual habla de un ser
creado o resucitado gracias a una operación de transfusión de cerebro realizada
por el doctor Orgus.
Orgus de Ultratumba
“Rescatando
el cuerpo del frío cajón
Cráneo,
de niño viejo sacó a relucir
Doctor
loco que intentas ser mi creador
Y
un acto increíble late mi corazón”
“En ese tiempo me inspiré en parte por los
conciertos en vivo de Alice Cooper o David Bowie entre otros y sus performances
teatrales”, nos explica Vallenas.
Gracias a Hans Lauris (ex Kotosh), ‘Papo’
conoce a Cesar Collazos, baterista de 18 años fanático de Rush, Iron Maiden y de
bandas de rock pesado, y en un concierto en la Concha Acústica del Parque Salazar
en el que se presentó Pax, entre otras bandas, con un fuerte apretón de manos sellan
el nacimiento de Orgus en 1985.
Los primeros ensayos fueron en la casa de
Collazos en la cuadra 3 de la Avenida Arenales con equipos muy precarios, ya
que en esa época tener instrumentos de calidad importados era un lujo que muy
pocos se podían dar.
Las canciones de la primera etapa de Orgus
las compuso Vallenas: Planeta X, Lejos, Contaminación Tóxico Ambiental,
Humanoide Vegetal, Los Jóvenes de Lima, Ruiseñor, Sacrificio por la Paz, Orgus
de Ultratumba, Rompiendo Cuerdas , Genocidio y, posteriormente, Los Anticristos
y Juicio Final.
Al inicio, el estilo de Orgus transitaba en
una onda medio pesada, medio progre, medio hippie, ya que esas eran las
influencias de ‘Papo’.
“Mis influencias musicales siempre fueron
muy diversas. Van desde el folclore andino por mi padre cuzqueño, el vals
afroperuano por mi madre hasta la música clásica, el blues, el latin, el rock,
el punk, el progresivo, el experimental, sikuirs, jazz, tribal. etc. Algunos de
los grupos que escuché y me influenciaron fueron: Alice Cooper, El Indio Maita,
Kiss, Roberto Carlos, George Harrison, El Zambo Cavero, Black Sabbath, Los
Chapis, Pink Floyd, Los Rolling Stone, Beethoven, Enrique Pinilla, Arturo Ruiz
del Pozo, King Crimson, Frágil, La Máquina de Hacer Pájaros, Yes , Oxido,
Kranium, Tortura, Masacre, Los Jaivas, El Polen, Gary Numan, Seru Giran, Spinetta,
Papos Blues, Jimmy Hendrix, Santana, Queen, Sikuris, Ayarachis, Seres Van, Led
Zeppelin, Isao Tomita, Tangerine Dream, Sex Pistols, Frank Zappa y Luis Abanto
Morales, Pepeu Gomes, Paco de Lucia, Silvio Rodríguez y muchos más, gracias al
intercambio entre músicos, hermanos primos y amigos coleccionistas”, apunta
‘Papo’.
“Al principio hacíamos algo más pesado y
psicodélico progresivo, algo experimental también, con letras cósmicas,
místicas y revolucionarias. La orientación al heavy metal la dio el tiempo y el
espacio, mas no era el objetivo pegarme a un solo estilo”, reconoce Vallenas.
El ansiado debut llegó el 21 de setiembre
de 1985. Se trataba de un concierto llamado Denuncia x la vida en el “Bosque de
Letras” en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos en el que estaban
programados grupos como Leusemia, Temporal, Masacre, Autopsia, Kotosh,
Guerrilla Urbana, Zcuela Crrada, entre otros. A la segunda canción, les
cortaron el sonido a los Orgus por lo que terminaron tocando en la Casa de
Daniel F en la Unidad Vecinal con otras bandas.
“El conciertito de la casa de Daniel F fue
un golazo. Después de correr de los estudiantes de San Marcos quienes nos
echaron de la ciudad universitaria, recuerdo que tocamos Planeta X (que luego
se llevó para su banda progre Apuluz) con Gino Zolezzi de San Miguelito en el
bajo, Cesar Collazos en la batería y yo en la voz y guitarra. Fue súper
alucinante esa noche. Creo que también tocaron Seres Van y Leusemia . Pero para mí, el verdadero debut
de Orgus fue en la Universidad Ricardo Palma en noviembre del 85 junto a Masacre
y otros grupos”, señala Papo.
Justamente el segundo concierto fue el 13
de noviembre de 1985 en la Universidad Ricardo Palma, donde compartieron
escenario con Masacre -entre otros grupos de otros estilos musicales- ante 3
mil personas. Terminaron el año tocando el 13 de diciembre en San Miguelito.
En 1986, Orgus
se presenta en el llamado Gran Concierto
Frente al Mar realizado el 15 de marzo en el Estadio de Magdalena, compartiendo
escenario con Masacre, Praxis, Tortura, Temporal, entre otros grupos. La tocada
fue a ras del piso ya que no había tarima, pero hubo un gran ambiente ya que la
mayoría de bandas eran de rock pesado y heavy metal y podría considerarse como
el primer festival del género.
En esa
oportunidad, Orgus cuenta por primera vez con dos guitarristas ya que ingresó a
la banda Javier Mosquera (ex Oxido), quien estuvo con ellos cerca de tres meses
aunque solo tocó en concierto una sola vez. Completaba el cuarteto Jorge
Perazzo, que pese a ser guitarrista, tomó el bajo. Justamente en la casa de
Perazzo en Pando, San Miguel, continuaron los ensayos.
“Recuerdo que en el concierto del estadio
de Magdalena estuvimos “mantreando” y “meditando” con Javier Mosquera antes de
tocar mientras Tortura se preparaba para entrar a escena después de Masacre.
Ja, ja, ja Fue locuaz”, nos comenta el
fundador de Orgus.
Luego del concierto, Papo, Mosquera y
compañía se fueron a Markahuasi en su permanente búsqueda espiritual, y al
regresar Mosquera deja Orgus y forma Almas Inmortales, banda que también
integraría Papo por un corto tiempo pero como baterista.
Orgus continua tocando y se presenta en
Pando (mayo), en la facultad de Odontología de la Universidad Villarreal (14 de
junio), en Salamanca (12 de julio) y en
la casa de Jano Torres (Headwork, posteriormente Sacra) en agosto. Por un corto
tiempo, Juani Piaggio toma la voz, ya que la idea era que Papo tenga más
libertad para tocar la guitarra.
Giancarlo, Arístides, César y Papo. |
Un
Ruiseñor toma la voz: Arístides Gonzales Vigil
En agosto de este año, se produce un cambio
fundamental en Orgus, ingresa Arístides Gonzales Vigil, más conocido en esas
épocas como ‘Coquito’, en la voz, que debuta el 30 de agosto junto con Jorge ‘El
Brujo’ Koumbarakis (bajo) en el concierto que dieron el Cerro Chalpón de Comas.
‘El Brujo’ y Arístides venían del proyecto
musical de rock pesado Viernes Santo que tenían con Julio ‘Ñaka’ Almeida (que
después formaría Jerusalem y posteriormente Mazo). Lamentablemente no
encuentran un guitarrista idóneo (paso
por allí Christian Chaman que años después tocaría en Mazo) y el proyecto quedó
en nada.
Es en un viaje a Marcahuasi que Koumbarakis
conoce a Papo y este lo invita a formar parte de Orgus. Luego de varios
ensayos, Papo manifiesta su preferencia por tocar solo la guitarra y con ello
buscan un cantante. Es allí donde ‘El Brujo’ les presenta a ‘Coquito’ a la
banda.
“Tenía 18 años y venía del proyecto musical
de rock pesado Viernes Santos con ‘El Brujo’ que no pasó de ensayos con
guitarras acústicas. En esa época yo escuchaba mucho Led Zeppelin, Uriah Heep,
Rainbow, Deep Purple, Black Sabbath y también rock progresivo como Emerson Lake
& Palmer y Jethro Tull, que me parecían más fuertes que los conocidos. Escuchaba, además, pero en menor
escala, Judas Priest, Iron Maiden, Manowar, Dio, y esa música me llamaba más la
atención como para hacer una banda por la adrenalina que me generaba y por las
calaveras que utilizaban en sus discos que me atraían mucho desde niño por los
dibujos animados que veía. Mi otro gran referente hasta el día de hoy es Camilo
Sesto, que me parece el cantante con mayor expresión y sentimiento de la
historia de la música”, recuerda Arístides Gonzales Vigil.
Sobre su llegada a Orgus y su debut,
Arístides rememora: “Yo tenía poco tiempo en Orgus. ‘El Brujo’ me había llevado
con mentiras al grupo, ya que me dijo que esa banda tenía unos súper
instrumentos de marcas importantes y justo era lo que no teníamos en Viernes
Santo, que fue una de las razones por las cuales ese grupo no avanzó mucho.
Gran sorpresa me llevé, cuando al llegar al lugar de ensayo en la casa de Cesar
Collazos, comprobé que no solo no eran instrumentos de marcas, como me lo habían dicho, sino que eran de la
peor calidad y en pésimo estado. La batería era hecha con un tambor de los años
50 y con ollas armadas con templadores, los parches eran hechos con
radiografías estiradas, los atriles de marcos de ventanas de aluminio. El
amplificador de guitarra era una radio de tubos de los años 30, el amplificador
de bajo era una cajita de metal con la que venden frutas o verduras. Cuando
pregunté por el micrófono para la voz, escuché tremendas risas. Simplemente no
había ni micrófono ni donde amplificar mi voz, o sea que a grito pelado nomas
había que ensayar. Ja, ja. Ja. El día de mi debut fue una súper experiencia.
Llegué a casa de Cesar y nos íbamos a Comas a tocar en concierto. Esa palabrita
daba orgullo y miedo a la vez. Estaban los del grupo Niebla, que al ver mi
temor, me dieron mucha confianza mientras íbamos en ruta hacia el show. En esa época,
veía a Toñin y a John Capcha como músicos experimentados, porque eran un poco
mayores que nosotros y ya habían tocado en varios conciertos. Eran la voz de la
experiencia en ese momento y había que aprender de ellos.
En la ruta hacia la tocada -que no tenía cuando acabar- veía carreteras ya que en esa época no era tan poblada esa zona y yo pensaba que estaba de gira. Al bajar del bus, caminamos por la pista, ya que éramos como 20 personas entre los 2 grupos y los amigos que nos acompañaban y no entrabamos por las veredas. Cosa curiosa, sentí que los pasos que daba ya no eran sobre asfalto, sino sobre tierra y al voltear vi que la avenida donde bajamos estaba muy abajo, es decir estábamos subiendo un cerro. Al llegar al local del show, que era en un asentamiento humano, había gallinas y pollos corriendo entre nosotros, el techo era de esteras, los baños no tenían puertas y también las paredes eran de esteras. Centro comunal “Cruz de Chalpon” decía un volante. Fiesta juvenil con los grupos de Rock Niebla y Orgus escritos con lapicero. Cuando llegó el momento de entrar a actuar en un escenario a ras del piso de tierra delimitado con cadenetas de papel de colores, había cerca de 40 personas escuchando y bailando. Tomé el micrófono y dije: “Esto es heavy metal y somos el grupo ORGUUUUSSS”.
En la ruta hacia la tocada -que no tenía cuando acabar- veía carreteras ya que en esa época no era tan poblada esa zona y yo pensaba que estaba de gira. Al bajar del bus, caminamos por la pista, ya que éramos como 20 personas entre los 2 grupos y los amigos que nos acompañaban y no entrabamos por las veredas. Cosa curiosa, sentí que los pasos que daba ya no eran sobre asfalto, sino sobre tierra y al voltear vi que la avenida donde bajamos estaba muy abajo, es decir estábamos subiendo un cerro. Al llegar al local del show, que era en un asentamiento humano, había gallinas y pollos corriendo entre nosotros, el techo era de esteras, los baños no tenían puertas y también las paredes eran de esteras. Centro comunal “Cruz de Chalpon” decía un volante. Fiesta juvenil con los grupos de Rock Niebla y Orgus escritos con lapicero. Cuando llegó el momento de entrar a actuar en un escenario a ras del piso de tierra delimitado con cadenetas de papel de colores, había cerca de 40 personas escuchando y bailando. Tomé el micrófono y dije: “Esto es heavy metal y somos el grupo ORGUUUUSSS”.
Con esta alineación, Orgus graba dos temas
en el Gordon Studio de Gerald Paz: Orgus de Ultratumba y Genocidio.
“Era la primera vez que escuchaba mi voz a
pesar de que ya habíamos dado varios conciertos. Como ensayábamos sin
micrófono, nunca me escuchaba cantar y no tenía idea como estaba sonando mi voz,
ya que en los conciertos no había monitoreo. Fue en esa grabación la primera
vez que me escuché la voz. Cuando me tocó mi turno, solo tenía 15 minutos para
poder grabar esas 2 canciones y lo que salió en la grabación fue la primera
toma de ambos temas. No me gustó lo que quedó y ya no había tiempo de volver a
cantarlas. Quedé muy enojado con esa experiencia”, trae a la memoria Arístides
que admite que nunca más volvió a escuchar la grabación.
Desde el inicio, Arístides trató de
encontrar su identidad vocal, ya que imitar la voz de Papo era imposible. Con
el paso del tiempo logra una especie de estilo operístico, con impresionantes
agudos, así como un gran despliegue en el escenario. Así, poco a poco, Orgus se
orientaría hacia el heavy metal ochentero.
“Yo nunca intente imitar a nadie, es más,
siempre busqué mi propio estilo. Además era imposible imitar a Papo, él era
un gran cantante y yo recién comenzaba. Yo intentaba alcanzar las notas altísimas a
las que llegaba él y no podía, por eso cambié un poco las canciones. La voz de
Papo era bien al estilo de Jon Anderson de Yes,
Roger Hudson de Super Tramp, o Nito Mestre de Sui Generis, un timbre de
voz bien delgada y el mío era bastante más grave. Él quería darle más contundencia a la banda y
sabía que su estilo de voz no iba mucho con el Heavy Metal, que le restaba
fuerza, por eso el cambio de vocalista. Lo que si nunca entendí, fue por qué me
aceptaron para cantar en Orgus, si yo cantaba muy mal. Venía de estudiar
opera y nunca había cantado rock y menos
metal. Si a eso le sumas que nunca me escuchaba en los ensayos. Mi voz tenía
mucho cuerpo y mucha potencia por el canto lirico. Pero, ¿se pueden imaginar
cómo sonaría una voz así intentando cantar rock?, pues era un desastre y si a
eso le sumas la poca afinación por no escucharme, era terrible. Cuando Papo se
va de la banda, comenzamos a ensayar sin guitarra y es ahí cuando recién
comienzo a escuchar mi voz y pude trabajarla.
En esa época entra a la banda a apoyarnos en la segunda guitarra, Astin
Loli, que había sido cantante de Tortura y una exnovia de Cesar que estaba
aprendiendo a tocar bajo. Fueron ellos con quienes practicábamos mucho mi voz.
Los ensayos se tornaron en únicamente trabajar mi voz, ya que no teníamos
primera guitarra y no estaba la banda completa. Además retomé mis clases de
canto y esta vez investigué mucho la técnica que usaban los cantantes que había en la época. Es ahí cuando descubro
que los gritos agudos espectaculares de los metaleros eran simplemente una
técnica de soprano con más fuerza y bueno pues, me puse a practicarla”, apunta
Arístides.
Llegaría el mítico concierto Metal I del 27
de setiembre en el cine-teatro Saenz Peña (Callao). Inicialmente, Orgus no
formaba parte del cartel (Masacre, Almas Inmortales, Niebla, Temporal) pero se
presentó y la rompió.
La tocada fue algo accidentada ya que un
personaje de la época, el Planta de Lince, se loqueó arrancando las butacas del
lugar y agarrando a correazos a los asistentes, según testimonios de la época. Durante
la presentación de Orgus, Arístides salió al escenario con una cruz y el
público le gritaba que la volteará, a lo que Papo les gritó: “¡La cruz bien
derecha huevón!”, recuerda Collazos.
Arístides aún tiene frescos los recuerdos
del emblemático concierto. “El Metal 1 en el teatro Saenz Peña fue una prueba de fuego porque fue nuestro
primer concierto netamente metal. Habíamos tocado antes en varios conciertos de
todos los estilos, en universidades, colegios, etc, donde algunas veces nos
botaban después de tocar la primera canción porque no tenían la menor idea de
lo que era el heavy metal. Ese día fuimos la primera banda ya que ni estábamos
en el cartel. Había una cruz grande en el escenario porque habían hecho días
antes una obra de Jesucristo Superstar y había quedad ahí, pero lo de la cruz
que la gente decía que la voltee era una cruz del ataúd de la abuela de Papo
con la que salí a escena cargándola en alto. Era mi primer concierto metalero y
había mucha responsabilidad porque el público metalero era muy difícil y bien
violento, o la hacíamos bien o nos
sepultábamos como grupo metal. Yo estudiaba para ser actor y tenía mucho
trabajo de escenario, de desinhibición, de desplazamiento, etc. Salí a escena cargando la cruz, al dejarla a
un lado comencé a hacer piruetas con el parador del micrófono y hacer arengas
para que el público grite y felizmente la gente se conectó y nos siguieron todo
el concierto”, nos comenta el vocalista.
Luego llegaron conciertos en el colegio Diego
Ferrer en Jesús María (octubre), el último con ‘El Brujo’ en el bajo. Tras su
salida, Koumbarakis forma el grupo progre Doble Gotta con Germán Vegas (batería,
exOxido), Hernan Caro (voz, guitarra y vientos) y Paul Sánchez (teclados). Sus influencias eran Jethro Tull,
Yes, Pink Floyd y los Jaivas y tocarían en el primer festival en Marcahuasi
junto con Apuluz, en julio de 1988, a 4,000 metros sobre el nivel del mar!!!.
Nuevo
bajista
Giancarlo Wurttel ocupa el lugar de ‘El
Brujo’ y debuta en el Naranjal el 31 de
octubre de ese año (1986). Giancarlo era un viejo amigo de barrio y de colegio
de Papo con el cual se juntaban en diferentes parques de Pando en San Miguel
para tocar y conversar de música y donde se empezó a formar una importante
legión de heavys.
“Un día lo veo a Papo caminando con un pata
desconocido por el barrio, llevaban una tarola y Papo me presentó: era Cesar
Collazos. Habían formado Orgus y estaban ensayando a la vuelta de mi casa,
donde Jorge Perazzo, que tocaba el bajo. Comencé a ir a los ensayos, no me
perdía uno. También estaba Javier Mosquera tocando la guitarra y los temas eran
por decir lo menos, brutales. Desde aquél momento no me despegué de la banda. Comencé
a pulsear el bajo, que me parecía un instrumento alucinante y después de los
ensayos de Orgus nos poníamos a tocar Papo, Martín Bazán (Almas Inmortales) y
yo en algo que llamamos Hierro Negro. Papo tocaba la batería”, recuerda
Giancarlo.
El ingreso de Giancarlo a Orgus no se dio
de inmediato, el bajista nos cuenta el por qué. “Con Papo conversamos para que ingrese a la banda, sin embargo no podía tomar el puesto aun ya
que Perazzo era el dueño de la casa donde ensayaban y tenía derecho sobre dicho
instrumento pero al poco tiempo él y
Javier Mosquera dejan la banda por cuestiones
personales. Solo quedaban Papo y César. Era el momento para ingresar,
sin embargo les pedí tiempo para ordenar algunas cosas y definir un nuevo
proyecto musical que estaba formando con Perazzo al cual le estábamos poniendo
harto empeño. Es ahí donde conocen al Brujo y toma el puesto de bajista y Arístides,
a quien lo conocimos en un jamming en casa de Mosquera, entra como cantante. La
banda funcionó así 2 o 3 meses. El proyecto que yo tenía con Perazzo se fue al
tacho y Papo sabiendo de esto fue a buscarme un día a mi casa con el mismo
Brujo para comunicarme que este dejaba la banda y a ofrecerme el puesto de
bajista. Eran mediados del 86’. Ahí si acepté de inmediato”.
Vendrían los conciertos en la Universidad Ricardo Palma (12 de
noviembre), en la casa de Arístides Gonzales Vigil en Magdalena (13 de
diciembre), finalizando el año en el Concierto para La Paz afuera del Teatro La
Cabaña.
Segunda
etapa: concurso, nuevo guitarrista y conciertos memorables (1987-1989)
A inicios de 1987, ‘Papo’ se separa del grupo y lo deja en manos de Cesar,
Giancarlo y Arístides.
“Dejé el grupo porque decidí viajar a
Argentina y formar un nuevo proyecto de música más abierta y versátil como
fusión, andino rock, progre, latin. Algo más abierto y creativo y original.
Además de escribir letras más poéticas, surrealistas y variadas,
inspiradas en las vivencias de los
viajes que realizaba”, apunta el hoy el
director de la Tribu Holística en el Valle del Urubamba (Cusco).
A su retorno al Perú, ‘Papo’ formaría Apuluz
(progresivo) con César Collazos (batería), Billy Astete (bajo), Javier Mosquera
(teclado, guitarra y voz).
Para Arístides, la salida ‘Papo’ marcó un
antes y después en Orgus. “Papo era un hippie por donde lo vieras, andaba con morral, chompas incaicas y hasta
era artesano. Era su onda y yo metalero hasta las venas, no comulgábamos bien. Hasta que se dio el rompimiento. Papo me echó de la banda, porque el
protagonismo jugó un mal momento para él. Ya la gente se identificaba más con
el cantante. Una disputa de egos que terminó con su salida de Orgus. Fue lo
mejor para ambos, porque él, al retornar de Argentina, forma una de las mejores
bandas de la historia del rock peruano, ‘Apuluz’, una banda de rock
progresivo, donde ahí si se lucía su
gran voz, más para ese estilo, alternada con la también genial voz de Javier
Mosquera, guitarrista de Oxido y Almas Inmortales. Tenían un trabajo vocal y
musical extraordinario. Tremenda banda, no me perdía un concierto de ellos”.
Por su parte, Arístides formó parte por un
corto tiempo de Grael, grupo integrado por Coco Cortes (Oxido, Mazo), Coqui
Tramontana (guitarrista de Masacre) y Pierpa (baterista de Masacre). “No duré
mucho tiempo en esa banda, porque mi voz
no daba la talla para lo que ellos querían”, admite ‘Coquito’.
Con el alejamiento final de ‘Papo’, Orgus
toma con más fuerza el camino hacia el heavy metal y su corta carrera musical
siguió en ascenso. Inclusive los temas de Papo sufren arreglos para enmarcarse
en este estilo.
“Después que Papo deja la banda, en los
primeros meses de 1987 se comienza a hacer toda una producción musical con los
temas que teníamos. Éramos una banda de
Heavy Metal y los temas tenían que sonar como tal”, precisa Giancarlo, que
participa en los nuevos arreglos de temas y compone temas como Herejía y Vencer
la verdad, que tocaron posteriormente en el Marsano y en la Feria del Hogar.
Este año, el punto máximo de Orgus fue el
segundo lugar logrado en el I Concurso de Rock No Profesional organizado por Taller Rock, colectivo dirigido
por Luis Cornejo, José Peralta y Franklin Jáuregui, éste último director
revista Esquina, en el que participaron 120 grupos de todo el país.
El jurado estuvo conformado por músicos
profesionales y comunicadores como Hellen Ramos, Oscar Guerra, Pepe Fumarola,
Paul Hurtado de Mendoza, entre otros, de la escena local.
La etapa eliminatoria se dio por fechas y
se inició el 12 de abril. Durante más de cinco meses la No Helden vio
desfilar 120 grupos todos los domingos.
Orgus se inscribió en el concurso sin
guitarrista el último día, pero finalmente Jorge Perazzo tomó el puesto e inclusive
tuvieron el apoyo de Astin Loli en la
segunda guitarra en dos presentaciones de la etapa eliminatoria en la No
Helden. El resto de la banda la conformaron Arístides (voz), Giancarlo (bajo)
y César (batería). Astin posteriormente
se alejaría de la música y formaría la empresa de ropa American Riff.
El cuarteto se tomó en serio el concurso y
ensayaba ocho horas diarias de lunes a viernes con la consigna de clasificar
entre los nueve primeros lugares que obtendrían un premio.
El 7 de junio, Orgus debutó en la fecha 9
del concurso junto a las bandas: Anubis,
Arcangel, Hastur, Signo, Jerusalem, Nexo, Bars, TTL y Ritz de Chiclayo,
clasificando a la segunda etapa junto a 47 bandas más de las 120 que participaron.
“En la primera fecha que tocamos, la
primera metal, fueron 800 personas, cuatro veces más que las fechas anteriores.
No sabíamos que habíamos reclutado tantos seguidores hasta ese momento. La
gente gritaba el nombre del grupo y en plena tocada, con toda la euforia
encima, se me ocurrió darme de cabezazos
con Giancarlo y él se conectó con eso y veías una banda de metaleros que
se agarraban a cabezazos en el escenario. La gente se volvió loca”, recuerda
Arístides.
El 9 de agosto, Orgus compartió escenario
con Alternos, Anubis, Axis, Dharma, Nexo, Cross y Cuarto Viviente y siguió
avanzando en el certamen.
La gran final se realizó el sábado 10 de
octubre en la Concha Acústica del Campo
de Marte ante 4 mil personas, según Pedro Cornejo de La República, mientras que
Franklin Jáuregui –organizador- estima en 10 mil los asistentes.
Orgus llegó a la final con 11 bandas más y -según
testigos y revistas de la época- debió ser el ganador del concurso, pero
finalmente el jurado le dio el primer lugar a Voz Propia (post punk), dejando
en segundo puesto a la banda de heavy metal.
“Después de haber visto en acción a los 12
grupos finalistas, quedó claro el triunfo de grupos como Orgus, Dharma, Almas
Inmortales y G3, aunque desde luego la elección era muy difícil debido a la
diferencia de estilos de cada grupo, más aun teniendo un jurado elegido con
poca seriedad. Después de conocerse los resultados que dieron como ganador a
Voz Propia, ha sido claro el descontento por parte del público y de muchos de
los grupos participantes que cuestionaron la capacidad del jurado y los mismos
ganadores fueron cuestionados por cambiar constantemente sus integrantes,
presentando en la final a dos músicos profesionales que ni el jurado ni los
organizadores lo evitaron. Los más claro que se ha podido evidenciar es que Voz
Propia no fue el mejor y lo más justo hubiera sido nominar a ganadores por
estilos, debido a los diferentes criterios de evaluación”, señala el artículo
publicado en la tercera edición de la Revista Rock de diciembre de ese año.
Por su parte, el filósofo y crítico de rock
Pedro Cornejo Guinassi (ex vocalista de la banda subte Guerrilla Urbana), en su
crónica para el suplemento VSD de La República, resalta la participación de las
bandas metal.
“Pero lo que definió el ambiente cargado y
bullicioso del espectáculo fue la presencia mayoritaria de las hordas metálicas
que corroboraron que el rock pesado cuenta también en nuestro medio con una
legión de seguidores unida, fiel y agresivamente fanática. Tanto que casi puede
decirse que los grupos cultores del heavy metal (ORGUS, ALMAS INMORTALES,
DHARMA y MASACRE que fue de invitado) jugaron de local cosechando las mayores
ovaciones con sus guitarras en ristre emitiendo voluminosos riffs intercalados
por solos tan alharaquientos como bien ejecutados”.
“Nos inscribimos sin tener si quiera
guitarrista ya que Papo había dejado la banda por motivos personales y los que
llegaban a probarse no nos convencían. Al final contratamos a Perazzo, esta vez
en la guitarra, y con el tocamos casi todo el concurso. Fue una época
increíble. Todos los fines de semana habían fechas, yo tenía el carnet de
representante de la banda y asistía a todas. Podía ver como las rivalidades
entre punks y metaleros quedaban atrás. Fecha a fecha íbamos avanzando y eso
era algo que nos motivaba cada vez más hasta que llegamos a la final en donde
los asistentes casi se tiran abajo la concha acústica del Campo de Marte ya que
para muchos Orgus debió de ganar. En plena tocada Franklin Jáuregui, quien era
el organizador, se me acercó y me dijo:
Giancarlo, ustedes van a ganar pero por favor, calma a la gente. Al final ganó
Voz Propia cuyo manager era el propio Jáureguí. Bueno, son anécdotas que
quedarán para la historia”, recuerda Giancarlo.
“La final del concurso fue en la Concha
Acústica del campo de Marte con 4,500 personas de los cuales eran 4 mil eran metaleros. Al momento de tocar se le rompió
una cuerda del bajo a Giancarlo y tuvimos que comenzar otra vez. En menos
de 30 segundos nos prestaron un bajo,
nada menos que un Rickenbacker, era de Pancho Muller, bajista de “Seres
van”. Mientras tocábamos, la conexión con el público era cada vez más
fuerte, escuchábamos a miles de personas coreando el nombre de nuestra banda y
eso hacía que nos esforzáramos más.
Llegó el momento de dar el veredicto del concurso, pusieron en el
escenario unas mesas tal cual un jurado calificador. Mientras iban nombrando
los puestos, nosotros nos escondimos en el camerino más pequeño que quedaba
bajo el gran escenario. Cada vez que nombraban
a los finalistas, los abrazos entre nosotros eran más fuertes. El locutor dijo: “…y en el segundo lugar con
tantos puntos la banda Orgus…”. Nosotros explotábamos de júbilo.
Quedamos segundos….Puta madre, no puedo creerlo… Orgus segundos de 120 grupos. Gritábamos de emoción, cuando en eso escuchamos a los 4 mil metaleros gritar nuestro nombre: “Orgus”, “Orgus”, “Orgus”…. “Hijos de puta”, “Hijos de puta”, “Hijos de puta”. La gente no estaba de acuerdo con el segundo puesto. Comenzaron con una lluvia de piedras e insultos hacia el jurado, los cuales salieron corriendo despavoridos del escenario. El resultado del primer lugar lo tuvieron que decir en voz en off, porque no había nadie en el escenario, tras pifeas e insultos dieron el nombre del ganador del concurso. Para nosotros el segundo lugar de un concurso que movió a todo el país vinculado al Rock fue un gran triunfo”, señala Arístides.
Quedamos segundos….Puta madre, no puedo creerlo… Orgus segundos de 120 grupos. Gritábamos de emoción, cuando en eso escuchamos a los 4 mil metaleros gritar nuestro nombre: “Orgus”, “Orgus”, “Orgus”…. “Hijos de puta”, “Hijos de puta”, “Hijos de puta”. La gente no estaba de acuerdo con el segundo puesto. Comenzaron con una lluvia de piedras e insultos hacia el jurado, los cuales salieron corriendo despavoridos del escenario. El resultado del primer lugar lo tuvieron que decir en voz en off, porque no había nadie en el escenario, tras pifeas e insultos dieron el nombre del ganador del concurso. Para nosotros el segundo lugar de un concurso que movió a todo el país vinculado al Rock fue un gran triunfo”, señala Arístides.
El concurso también sirvió para que dos
tribus urbanas –metaleros y subtes- marcaran su territorio. Si bien entre las
bandas de ambos bandos no tenían problemas en compartir un escenario, sus
seguidores, sobre todo los metaleros encabezados por la Gran Horda Metálica, sí
y le declararon una guerra abierta y absurda a los subtes.
“Este fue otro de los conciertos
significativos de aquella época debido a la cantidad de gente que congregó.
Eran los tiempos de la “Horda Metálica”, desaforada mancha de pelucones,
dispuesta a asolar los barrios donde se hallasen “Bacterias Anarkistas”, como
llamaban a los “Subtes” o “Punks”. Nuestro turno de subir al escenario (QEPD
Carreño), coincidió al medio de dos de las mejores bandas de Metal de estas
tierras, con harto arrastre entre sus seguidores. El hecho, lejos de
amilanarnos, nos pareció propicio para un buen acto de provocación. “Satanás,
llévate a tus hijos que tienen mal aliento” grité como un poseso. La airada
respuesta de la masa de centenares de pelucones no se hizo esperar. Rugiendo,
heridos en su amor propio, empezaron a lanzar todo lo que tenían a mano. Una
lluvia de monedas, piedras, palos, etc. se abatió sobre el escenario. La mancha
“Subterránea” en notable inferioridad de número, hizo lo suyo enfrentándose sin
arrugar a ese ejército demoniaco, desatándose una especie de pogo, batalla
campal de lo más infernal. Desde el escenario podía ver que entre la marea
humana volaban botellas y hasta un “chancabuque” de un lado a otro. El
escenario estaba regado de toda clase de objetos contundentes”, detalla Toño
Carreño, vocalista de QEPD Carreño en el artículo de sus remembranzas subtes
publicado originalmente en la edición número 23 de la revista Aqua en el 2012.
El
guitarrista que buscaban: Andrea Samengo
Tras el concurso, Orgus inicia audiciones
para conseguir un guitarrista fijo y es así como llega Andrea Samengo, de
ascendencia italiana, fanático del metal y del buen rock, proveniente de una
banda de corte progresivo llamada Relax.
Un muchacho pelucón, rubio y tímido de tan
solo 18 años se presentó a la audición sin saberse ningún tema de la banda.
“Llegué a una casa (del buen ‘Gordo Vidal’) y estaba llena de muchos músicos
metaleros. Al llegar el que me recibió fue Collazos y luego llegó Coco, que me
dijo que espere hasta que llegue mi turno. Yo tenía 18 años y la verdad es que
era bastante tímido. Ellos estaban en una habitación donde probaban a los
guitarristas. Yo me quedé afuera sentado en un sofá esperando a que me
llamasen. Cuando me hicieron pasar me preguntaron si sabía algún tema de Orgus
pero yo no sabía ninguno ya que no había tenido la oportunidad de tener un demo
o alguna grabación pirata. Entonces les dije para tocar Iron Maiden, y así
después de The Trooper y Flight of the Icarus además de Crazy Train de Ozzy, me
dieron el visto bueno”, recuerda Andrea, 28 años después.
Andrea calzó perfecto en la nueva propuesta
de Orgus. Empezó a tocar la guitarra en el 1981 y estudió guitarra clásica por
5 años, pero su verdadera pasión era la eléctrica. Sus guitarristas de cabecera
eran Jimi Hendrix, Jimmy Page, Eric
Clapton, Toni Iommy, Alex Lifeson, Steve Howe, Eddie Van Halen. En el 1983
empezó a escuchar Iron Maiden y se volvió su grupo favorito, al punto que dudó
si seguir con la guitarra o pasarse al bajo porque la influencia de Steve
Harris en él era muy fuerte.
Andrea no solo cautivó por su técnica y
sentimiento sino por sus composiciones y fue el creador del riff principal de
un clásico del metal peruano: Guerreros del metal.
“En esos tiempos en Orgus yo creaba los
riffs y una estructura aproximada de la canción. Luego en la sala de ensayos
todos juntos la arreglábamos y le dábamos la forma final. Todos, los 4 Orgus.
No me acuerdo muy bien de cómo cree el riff de Guerreros del Metal pero de lo
que si me acuerdo es que ese riff salió todo de un solo tiro y me dije: esta va
a ser una súper canción”, nos cuenta Andrea.
Guerreros
del metal
“Escenas
desastrosas he podido ver
Conciertos
frustrados nos impedían nacer
Costumbrismos
nos acechan y nos atacan
Anhelan ahogarnos en el remolino social”
“Tus
sueños has realidad
Llegaron los guerreros del metal
Ya no, no nos detendrán”
“Tierra estéril de rock, vida ya dio
Es el momento de ubicar nuestro lugar
Hazte presente enérgicamente
Alienta tu espíritu siempre con fuerza”
“Tus sueños has realidad
Llegaron los guerreros del metal
Ya no, no nos detendrán”
“Luchemos con la fuerza de la verdad
Con la perseverancia del heavy metal
Defendamos nuestra ideología
Con lealtad sellando una unión”
Samengo también compuso la música de los
temas Vientos Mortales, Viviré de mis sueños, Encadenados, El Tiempo, Falsos
Laureles, Me Entregué, La Densa, Nosotros Seguiremos, Vamos a Salir y Blues del
Adiós. También escribió las letras de Vientos Mortales y El Blues del Adiós.
Gracias al segundo lugar en el Concurso,
Orgus tuvo mayor exposición y logró un contrato con la tienda de ropa Aldos,
apareciendo en publicidades en revistas como Esquina, etc , situación que no
fue bien vista por los metaleros más radicales y que se la hicieron saber tanto
en conciertos como en fanzines.
Palacio
Marsano y Feria del Hogar
En 1988, se dan varios conciertos que
quedan hasta hoy en la retina de sus más antiguos seguidores. El jueves 17 de
marzo de 1988, Orgus toca junto a Masacre y Sacra en el Palacio Marsano, concierto
que para muchos es el más emblemático del heavy metal peruano de los 80s y que
tuvo una gran promoción por radio Doble 9.
La producción estuvo a cargo de la
directora de teatro la argentina María Castro (La Isla) más conocida en el
mundo del arte como 'Mariquita' Castro y Mauricio “Chino” Chau. Nunca antes se
había hecho una puesta en escena de esa magnitud, al punto que la organizadora
concibió el concierto como una obra de teatro y le compró ropa a los grupos
generando cierta incomodidad en ellos. A las bandas les pagaron muy bien para
la época, algo así como mil dólares.
Abrió el concierto Orgus, luego tocó
Masacre y cerró Sacra, algo curioso porque Sacra era la banda menos rankeada de
las tres. Para muchos, Orgus tuvo la mejor performance de la noche. Tocaron
temas emblemáticos como Guerreros del Metal y Juicio Final.
Miles de metaleros y miembros de la Gran
Horda Metálica –se calculan unos 3 mil- colmaron el recinto miraflorino con
banderas, respirándose un clima de puro cuero y metal.
“El concierto del Marsano fue un
orgasmo…Con Orgus la rompimos con el debut de Andrea y fue la primera vez que
nos pagaron decentemente por tocar. Maria Castro (La Isla) se preocupó en que
tengamos buen sonido y luces y así mostrar un primer concierto Metal de buen nivel. Mi viejito
contento allí con nosotros en los camarines después del show”, recuerda
Collazos.
“Ese fue un conciertazo. Pocas veces he
sentido una cohesión energética en un grupo como aquella vez. Y el público,
simplemente ¡increíble! Me acuerdo de la
fuerza con que nos aclamaban. Yo hubiera estado allí tocando para ellos por horas
sin parar”, nos relata Andrea.
Para
Giancarlo, “el concierto en el Palacio Marsano fue
impresionante desde todo punto de vista. Desde que arribamos al local y ver la
fila interminable de personas que pugnaba por entrar. No lo podíamos creer.
Luego en el mismo escenario escuchar a la multitud corear nuestros nombres y
pedir los temas de la banda. Había mucha gente conocida entre el público,
estábamos cosechando lo sembrado años atrás, desde aquellas tertulias en los
parques de Pando, San Miguel hasta los conciertos que habíamos venido dando por
todo Lima. Se sentía que había nacido una movida importante y que junto con
otras bandas teníamos la responsabilidad de hacerla cada vez más fuerte”.
Para Arístides, el concierto 1988 Metal, fue
uno de los mejores momentos de su vida.
“María Castro quería organizar un concierto
de Metal con Orgus, porque había visto un potencial muy teatral en nuestra
puesta en escena y se contactó conmigo. En la reunión yo le dije, “Todo bien”,
pero tiene que ser un concierto con nuestras bandas amigas o no tocamos. Le
propuse que sean “Masacre”, “Almas Inmortales” y “Sacra”. “Mariquita” accedió
al pedido y luego se entrevistó con cada banda y sacó del cartel a “Almas
Inmortales”, porque decía que eran muy hippies y no eran Metal. A mí, me llamó
la atención porque ella no hablaba del
concierto, sino se refería al show como “La obra”, claro, porque para ella
estaba montando una obra de teatro.
Una vez que se acordó todo, comenzó la publicidad en radios con 3 meses de anticipación, algunos de los ensayos eran supervisados por el equipo de producción. Alquiló una sala de conciertos para hacer los ensayos generales y tocamos cual concierto solo para ella y su equipo de producción. Nos compró ropa a todos los grupos, tal cual escogía y proponía, luego de una cena que era una especie de examen psicológico para tener la personalidad de cada miembro de las bandas y según eso nos proponía la ropa adecuada.
El montaje del escenario se hizo 5 días antes, hizo prueba de luces con los grupos parados en el escenario usando la ropa que tendríamos el día del show. La prueba de sonido fue un día antes. Se utilizaron los mejores equipos de sonido y luces que había en el país.
Fue la primera vez que veía en un concierto monitores en el escenario. Yo pregunté: .. ¿Y eso, para qué sirve? (ja, ja, ja)”, nos comenta Arístides.
Una vez que se acordó todo, comenzó la publicidad en radios con 3 meses de anticipación, algunos de los ensayos eran supervisados por el equipo de producción. Alquiló una sala de conciertos para hacer los ensayos generales y tocamos cual concierto solo para ella y su equipo de producción. Nos compró ropa a todos los grupos, tal cual escogía y proponía, luego de una cena que era una especie de examen psicológico para tener la personalidad de cada miembro de las bandas y según eso nos proponía la ropa adecuada.
El montaje del escenario se hizo 5 días antes, hizo prueba de luces con los grupos parados en el escenario usando la ropa que tendríamos el día del show. La prueba de sonido fue un día antes. Se utilizaron los mejores equipos de sonido y luces que había en el país.
Fue la primera vez que veía en un concierto monitores en el escenario. Yo pregunté: .. ¿Y eso, para qué sirve? (ja, ja, ja)”, nos comenta Arístides.
Y los recuerdos no dejan venir a la mente
del cantante. “Fue una producción fuera de serie.
Un día antes del show, tuve una pelea con la productora en la prueba de sonido porque paraba el ensayo para seguir dirigiendo las luces según lo que veía del despliegue de la banda y yo muy tonto le decía, no pares la viada del ensayo, esto es Heavy Metal, no una obra de teatro.
Mariquita se molestó mucho conmigo y de castigo nos puso a abrir el concierto cuando nosotros éramos el cabeza de cartel y puso a cerrar a Sacra que estaban debutando. Llegó el día del show y tal cual concierto internacional, la gente haciendo cola para ingresar. Habían miles de personas, cuando llegamos al concierto en nuestra movilidad la gente coreaba nuestro nombre.
Minutos antes de salir al escenario, el estruendo de la gente coreando Orgus era gigante. La responsabilidad era mayor aun para nosotros.
Salimos a actuar y fue matador lo que se vivió en el escenario. Impresiónate el público, la producción, fue un gran espectáculo”.
Un día antes del show, tuve una pelea con la productora en la prueba de sonido porque paraba el ensayo para seguir dirigiendo las luces según lo que veía del despliegue de la banda y yo muy tonto le decía, no pares la viada del ensayo, esto es Heavy Metal, no una obra de teatro.
Mariquita se molestó mucho conmigo y de castigo nos puso a abrir el concierto cuando nosotros éramos el cabeza de cartel y puso a cerrar a Sacra que estaban debutando. Llegó el día del show y tal cual concierto internacional, la gente haciendo cola para ingresar. Habían miles de personas, cuando llegamos al concierto en nuestra movilidad la gente coreaba nuestro nombre.
Minutos antes de salir al escenario, el estruendo de la gente coreando Orgus era gigante. La responsabilidad era mayor aun para nosotros.
Salimos a actuar y fue matador lo que se vivió en el escenario. Impresiónate el público, la producción, fue un gran espectáculo”.
En la edición 25913 de abril de ese año de
la revista Tele Guía, el concierto fue elogiado. En su sección Hablemos de
rock, bajo el título La Fuerza del Rock, se puede leer: “Buenos comentarios
posteriores a la realización del concierto metálico ofrecido recientemente en
el ex Palacio de Verano. Las bandas Orgus, Sacra y Masacre mostraron muy buen
nivel y una escena digna de aplauso. Ojalá sigan así, que nuestro movimiento
necesita variedad, fuerza y mucho empuje”.
El fanzine Cuero Negro en su edición número 3 de abril-mayo de ese año hizo la
siguiente reseña del concierto:
“Este súper concierto se realizó el jueves 17 y donde fácilmente se
pasaban los miles de espectadores. Buenos equipos, buenas luces; así da gusto
asistir a un concierto a pesar del costo elevado. Abrió el concierto el grupo
ORGUS que demostró ser el mejor grupo de la noche con un metal más agresivo que
de costumbre y con una presentación escénica asombrosa; excelente el solo de
Andrea. Luego de ellos apareció MASACRE que abrió su show con el tema La
Ciudad; canción que suena mucho en radio Doble 9; también tocaron el tema Entes
del Mal que ya es todo un clásico. Cerrando el concierto apareció SACRA un
grupo relativamente nuevo en el ambiente. Su mejor tema -según opiniones de los
asistentes- fue Los que no verán el cielo. Lo único desagradable de este
concierto fue que una minoría empezó a insultar a los grupos; y hasta tirarles
cosas; esto es tonto, ya que si uno va a un concierto se supone que los grupos
que tocan allí les gusta y por lo tanto deben respetarlos, no hay que dar
muestras de inmadurez ni hay que copiar a la gente que va a conciertos de
grupos como Soda Stereo, Rio, etc que va
a los conciertos, no por la música, sino para burlarse de los grupos. Esperemos que conciertos como este se repitan
más a menudo”.
En junio-julio, gracias a su segundo puesto
en el concurso de Rock No Profesional, Orgus graba dos temas en el estudio
AMIGOS: Guerreros del Metal y Juicio Final, que fueron editados en el casete llamado
Lima 1988 varios producido por
Esquina. Participaron en la cinta Voz Propia, QUEPD Carreño, Diario, Voz Propia
y G3.
El viernes 15 de julio de ese año, Orgus
compartió escenario por primera y única vez con bandas de metal extremo
(Sepulcro, Mortem, Kranium, Hadez, Hastur, Insaner y los heavys de Jerusalem y
Dharma) en el Holocausto Metal en la Concha Acústica del Campo de Marte.
Un sector del público, los metaleros de
gustos más extremos, hostigó a Orgus con pifias e insultos, ya que consideraban
a la banda “pacharaca”, ya que según ellos sus integrantes se preocupaban más
en verse “bien” y gustarle a las “chicas” que mostrar una actitud rebelde y
agresiva como banda metálica que eran. ¿Quién dice que somos pacharacos? Replicó al
público ‘Coquito’ sin mayor fortuna.
Cesar Collazos recuerda: “Lo hicimos solo
por cagarla a María Castro. Ella se empincho con Orgus y no nos puso en sus dos
conciertos siguientes al primero en el Palacio Marsano. Justo ese día ella
hacia el segundo concierto en el Marsano y le quitamos harto público. Además
nunca me gusto el black, thrash, speed… Metal o como quieran llamarlo”.
Arístides tiene una opinión más clara sobre
el rechazo. “Definitivamente habían 2 escenas bien marcadas en el Metal, aunque
nosotros no sabíamos que existía una escena paralela de metal extremo. Nosotros
los heavys, nos ganamos una enemistad gratuita con la escena extrema. Los
líderes de opinión de esa escena nos inventaban historias terribles. Además se hizo una especie de
discriminación clasista y racial, cosas estúpidas que a lo largo de mi vida
siempre he luchado por que no exista eso. Inventaron cosas sin fundamento, ya que
en las primeras etapas de la banda hemos sabido tocar en sitios marginales,
donde siempre hemos tenido aceptación. Hemos tocado varias veces en Comas, Naranjal,
San Martin de Porres, Rímac, San Juan de Miraflores, que en esa época eran
sitios realmente pobres. Nosotros tocamos
en el “Holocausto Metal” por una revancha tonta. Fue el mismo día que se hizo ‘Circo
de Metal Azul’ en el Palacio Marsano,
donde se iba a repetir casi el mismo cartel del primero, pero una vez más
discuto con la productora porque quería hacer literalmente un circo. Quería que
mientras las bandas estén tocando aparecieran domadores de leones, trapecistas,
etc. Algo que hoy en día me parecería interesante, pero esa vez, yo le dije: “Eso
no es Metal” y terminó la relación laboral y de amistad con ella. Nos expulsó
del evento y en muy malos términos.
Faltando pocos días para el evento, nos enteremos que había un concierto
extremo el mismo día y nos comunicamos con los organizadores y tocamos gratis
ahí. En el Holocausto Metal había más de 2 mil personas mientras que en el “Circo
de metal Azul” solo había 150. Luego de tocar fuimos a ese concierto usando los
pases que teníamos y la productora al vernos ahí y ya se había enterado que
habíamos tocado en otro lugar, se nos acercó recriminándonos y nos dijo: “Me
cagaron, se llevaron todo el público a otro lado…me cagaron”
Nuestra respuesta, muy típica de chicos de 20 años, fue: “Tu comenzaste…”
En el “Holocausto Metal” tuvimos muchos detractores ese día. Era además una actitud desafiante tocar en un show donde había gente que no nos quería. Había un grupo de personas muy pegado al escenario que nos estaban hostilizando. Como siempre comenzábamos los shows con una introducción instrumental y tras bambalinas yo divisé quien era el líder que fomentaba toda esa agresión. A la hora de salir al escenario recurrí a mis clases de teatro y dominio escénico y me acerqué frente a él, me saqué el pañuelo que tenía en el cuello y se lo arrojé dándole un beso primero al pañuelo, tal cual princesa que le entrega su pañuelo al caballero como un acto de amor. Ya te puedes imaginar la reacción de la gente. Pues la risa y la burla hacia el líder de la agresión fue brutal. Con eso comenzamos a tocar y a la segunda canción la gente ya estaba coreando el nombre de la banda”.
Nuestra respuesta, muy típica de chicos de 20 años, fue: “Tu comenzaste…”
En el “Holocausto Metal” tuvimos muchos detractores ese día. Era además una actitud desafiante tocar en un show donde había gente que no nos quería. Había un grupo de personas muy pegado al escenario que nos estaban hostilizando. Como siempre comenzábamos los shows con una introducción instrumental y tras bambalinas yo divisé quien era el líder que fomentaba toda esa agresión. A la hora de salir al escenario recurrí a mis clases de teatro y dominio escénico y me acerqué frente a él, me saqué el pañuelo que tenía en el cuello y se lo arrojé dándole un beso primero al pañuelo, tal cual princesa que le entrega su pañuelo al caballero como un acto de amor. Ya te puedes imaginar la reacción de la gente. Pues la risa y la burla hacia el líder de la agresión fue brutal. Con eso comenzamos a tocar y a la segunda canción la gente ya estaba coreando el nombre de la banda”.
Este clima hostil y de división se vio
reflejado en el review del concierto que escribieron tanto en Cuero Negro como
en Legión Termonuclear.
En la Cuero Negro número 4 de setiembre de
ese año se puede leer lo siguiente:
“Este concierto se realizó el día viernes
15 de julio contó con una asistencia de más de 500 personas. Tocaron Jerusalem,
Orgus, Sepulcro, Insaner, Mortem, Hastur y Curriculum Mortis; faltaron tocar
porque suspendieron el concierto: Mazo, Dharma, Kranium y Hadez. Los que mejor
tocaron fueron Orgus, Sepulcro (magníficos) e Insaner (bien parecidos a
Messiah, Assassin) cada uno en su estilo.
Ahora podría palabrear explicando cómo tocó
cada grupo; qué temas tocaron, etc. Cosas que ahora serían secundarias ya que
lo mejor y lo principal fue el “gran espectáculo” que brindó el público, que
más que público, deberían llamarse nenes de su casa que cuando van a los
conciertos y están en mancha se creen grandes y muy “brutales” pero que cuando
están solos tienen miedo de hasta el gato negro.
Este concierto fue denigrante para
cualquier persona que quiera que el movimiento surja; el por qué fue obvio; la
gente no respeto ni apoyo a ningún grupo. Que le gritaban poseros y pachos a
Orgus; que punks disfrazados de metaleros a Curriculum Mortis e Insaner;
tirando botellas a Mortem, no hubo ni un solo grupo que se salvó; ¿en dónde
estamos? ¿Por qué en el Perú ni se vive ni se deja vivir? ¿Por qué tenemos que
copiar lo que hace la gente en conciertos de los Enanos, Violadores, Indochina,
Rio? donde la gente va a los conciertos a hacer “chongo”. Pero los muy
“metaleros” tenían su espectáculo privado, como si los grupos tocaran solamente
para ellos. Cómo quieren hacer grandes conciertos si a los lugares donde
asisten los destruyen (rompieron la baranda del Campo de Marte). La mayoría del
público o estaba borracho o fumado o tenía ganas de lucirse buscando peleas.
Si van a un concierto es para ver a los grupos
que tocan en él; si no les gusta un grupo apártense hasta que venga uno que les
guste; ya que al molestar no solo le arruinan el show al grupo sino que
molestan a la persona que ha ido a ver a ese grupo. Si nosotros mismos no
apoyamos y respetamos a los grupos ¿quién lo va a hacer? ¿Cómo diablos quieren
ver más conciertos o que salgan grupos nacionales en revistas y periódicos si
ni nosotros los tratamos bien? Ojalá esto no vuelva a ocurrir; porque si sigue
así no creo que el movimiento surja nunca”.
En la edición número 2 del fanzine Legión
Termonuclear también se deja notar
las divisiones y prejuicios que hay dentro de la escena.
“Este concierto estaba destinado a ser un
fracaso, no obstante que algunos abrigábamos la esperanza de que siquiera tocasen bien todas las bandas de thrash anunciadas.
Mezclar grupos de heavy complaciente con las mencionadas y lo prohibitivo del
precio, iban a asegurar el ingreso de mucha cara nueva, mucho parche y poca
sinceridad, así como la presencia de “colones” que a partir de las 7pm
comenzaron a meterse subiendo las paredes, previos tragos.
Tras un pedo a colores de nuestro querido Abel, se inició el concierto:
el primero en tocar fue Jerusalem (tras mucho tiempo), el cual tuvo un buen
trabajo instrumental, si bien melódico, y unas partes vocales aceptables, pero
que cayó en la monotonía por el número y la extensión de los temas tocados
(según el cantante, el público estaba frío); luego vino Orgus (previas
exclamaciones ofensivas). Posiblemente
el mejor grupo de heavy nacional: técnico, de acordes bastante melódicos, pero
que precisamente por ello hizo injustificable
la estúpida actitud de varios de sus “fans” (17 años para abajo) quienes
iniciaron un nauseabundo seudomosh, originando críticas agudas que
derivaron en el muestre de anos al aire
para horror de las metaleras (je!) acusándolos de sobrados, toneros,
comerciales, y vendidos, especialmente a
su vocalista. Al margen de Aldos y conciertos con bandas comerciales, no los conocemos mucho, así que callamos.
Tras Orgus, tocó Sepulcro. “Escenas…”,
“Vestigios” y el instrumental Prueba de fuego, así como los “mátense carajo” de
Mayco motivaron un mosh asesino que continuó
tras haberse roto una reja de contención (varios de los que cayeron
aparatosamente al foso iniciaron un pequeño slam que fue reprimido por la policía), el sonido y el trabajo
grupal excelentes, el mejor power metal nacional. Luego tocó Hastur, el cual no aportó mucho por
lo descuadrados de sus temas (“Monja satánica” y demás), de lo contrario, hubiera
golpeado bien. Sin embargo, algunos se
vacilaron. Le tocó el turno a Insaner, el cual tocó sus temas “Desastre
nuclear” y “Gobierno Fascista” con gran fuerza;
un slam salvaje, destructor, que fue brutalmente contenido por los
palazos, balazos y arrestos de la GC, entre los gritos ¡Muera la represión! de
Mario. Lamentable. Calmados los ánimos,
apareció Curriculum Mortis (sin pedal en la batería), el cual devastó con ayuda
de una voz potente, con efectos, al igual que Mortem (“Ritos Mutilatorios” y “Satan
II”). Su actuación blasfema acabó por culpa de un hijo de puta que le arrojó
una botella al guitarrista (ed. Fue al bajista). Una bronca en el escenario y
el repudiable desalojo policial acabó con todo… ¡conchesumadre!
El 5
de agosto, Orgus tocó junto a Almas Inmortales en el Auditorio de la 22
edición de la Feria del Hogar. El
recinto estaba repleto (3,500 personas) y había como 1,500 afuera.
“Fue de Puta Madre ver la cola interminable
de gente metalera y paradójicamente adentro del local estaba el show de Yola
(ja, ja, ja). Salir a un auditorio que reventaba de gente y todos gritando
ORGUS es inolvidable”, recuerda Collazos.
A su turno, Andrea nos comenta: “En ese
concierto tuve la misma sensación que la que sentí en el Palacio Marsano. La
verdad es que teníamos una audiencia que nos quería mucho y nos lo hacían
sentir. Y esa es una sensación que contribuye a que toques mejor”.
“Fue espectacular ver el auditorio repleto
y ver a la gente que no pudo ingresar, trepada en los muros del recinto
tratando de entrar. Yo había asistido
días atrás a las presentaciones de bandas subterráneas en el mismo auditorio y
veía como la gente a mitad de concierto, abandonaba el sitio. Pensé que sería
terrible que suceda eso con nosotros así que ante dicha adversidad dimos todo
lo que pudimos en escena para que esto no suceda, y creo que lo logramos”,
recuerda Giancarlo.
Para Arístides, el concierto en la Feria
del Hogar fue el pico más alto de popularidad para Orgus.
“Tocamos con un auditorio con capacidad
para 3,500 personas abarrotado de metaleros, donde tuvieron que cerrar las
puertas porque no entraba más gente y se quedaron 1500 personas afuera, según
los que vivieron el concierto desde ahí. Una vez más los gritos del público que
coreaban a la banda y el estruendo ensordecedor de la gente. Tocamos “Guerreros
del Metal”, “Juicio Final”, “Ruiseñor” “Orgus “ y entre otros temas”.
La presentación de Orgus le valió buenos
comentarios en diferentes publicaciones como la de la revista Éxitos de agosto
de ese año: “Almas Inmortales y Orgus: Gran captación de público, con mucha
fuerza y asombrosa mejoría comparado con presentaciones anteriores de ambos.
Orgus demuestra un poco más de madurez y sus guitarras marchan como debe ser”.
El fanzine Cuero Negro, en su edición
número 4 de setiembre de ese año, también elogió el concierto.
“Este fue un gran concierto; el auditorio
lleno y faltaban más de mil personas por entrar. Abrió Almas Inmortales; esta
vez canto para ellos Nano, sus temas ovacionados fueron; Siervos de la
Inmundicia y Gitana. Este fue el último concierto del grupo que se disolvió por
motivos musicales. El sonido, con este grupo, no estuvo muy bien. Luego
apareció Orgus, brindando una excelente actuación; cada vez tocan más
cuadrados; sus temas tienen más fuerza y se desenvuelven cada vez mejor. Le
gente coreaba sus canciones y se aplaudían a rabiar. En general fue un gran
concierto y, por la cantidad de gente que asistió, parece que el heavy metal
nacional está dejando la subterraneidad y se hace cada vez más popular”.
El concierto marcó la salida de Giancarlo
de la banda, que ya tocaba con Kranium y que debutó con ellos en el Primer
Apocalipsis Metal el 26 de agosto en el Cine Fiori. Esa noche, Kranium fue
quinteto con Miki en la segunda
guitarra.
“En esa época Kranium hacía thrash metal,
género que se había convertido en uno de mis preferidos; me había hecho muy
fanático de bandas como Slayer, Kreator, Metallica, Celtic Frost, etc. y tocar
en una banda como Kranium me pareció de la ptm. Pepe Lazo, quien era nuestra
mano derecha en Orgus me comentó que Kranium necesitaba bajista y me los
presentó. Fue así como comenzaron los ensayos. Yo no había comentado nada de
esto aún a la banda porque presentía que podía haber problemas. Cuando decidí
hacerlo, Pepe ya se los había comentado y fue así que la banda entró en entre
dichos. Algunas cosas habían cambiado y
aunque el motivo no me pareció algo tan grave, igual salí de la banda para
sentirme más cómodo y desarrollarme en otras esferas que también me
interesaban”, recuerda Giancarlo.
El puesto de bajista, tras la audición de
rigor, fue tomado por un chiquillo miraflorino de 17 años llamado Cesar
Zamalloa Diez Canseco que traía como influencias Steve Harris (Iron Maiden),
AC/DC (Cliff Williams), Dave Mustaine (Megadeth), Cliff Burton (Metallica), Sex
Pistols, ¡Johann Sebastian Bach, entre las principales.
“Nunca me consideré heavy. No sé qué es
exactamente. Me gusta la música y me es extraño clasificarla. Me asombró que me
llamen y acepten en Orgus. Sentía que no sabía nada. No sé qué les gustó. Por
ello, fue muy emocionante, gratificante y aterrador. La primera banda en la que
toqué bajo, y la primera en la que gané algo de plata, por lo tanto, mi primera
banda como profesional, sin saber leer ni escribir, ni nada…”, nos comenta
Zamalloa, 27 años después.
Zamalloa se desempeñó en el puesto hasta fines
del 89, año en que se va a estudiar música a Santiago Chile. A su retorno al país, formaría parte de bandas
como Mar de Copas, Cimarrones, Asesinados por su Arte, El Aire, Circo Ficción,
Cuchillazo, Ultramotor, entre muchas otras.
En verano del 89, Franklin Jauregui
(Revista Esquina) se convierte en manager de la banda y empezaron a grabar el
ansiado LP en el estudio, inclusive para la promoción del disco editaron un 45
con dos temas: Guerreros del Metal y Viviré de mis sueños.
Al final la crisis económica que acabo con
las disqueras nacionales e internacionales y un mal manejo del manager terminó
con el sueño del LP debut.
“Se truncó porque faltó dinero para pagar
el estudio de grabación. Nosotros entramos al estudio porque nuestro ‘manager’
de ese momento lo organizó todo y dijo que todo estaba cubierto. Y en realidad
no lo estaba. Así que un día los chicos del estudio nos informaron que si no se
pagaba no podíamos proseguir. Las baterías y los bajos estaban terminados, 75%
de las guitarras también y faltaban las voces. Creo que por allí ronda una
copia de este trabajo sin terminar, no sé cómo llegó a salir del estudio”, señala
Andrea.
Collazos apunta: “Todo era verbal sin ningún contrato en papel. Grabamos 8
temas, pero solo terminamos: Guerreros del Metal y Viviré de mis Sueños en los
studios Mahishiro. Años después me enteré que nuestro manager se había prestado
plata de uno de los integrantes del grupo para pagar las primeras sesiones de
grabación. Cuando las horas se acabaron ya no terminamos los otros 6 temas”.
El baterista sostiene que el 45 llegó a
salir, inclusive lo escucharon en una disquera en el Centro de Lima y supuestamente
tenía que empezar a sonar en las radios de Lima -según promesa de su manager-
pero todo quedó en palabras.
Desde finales del 88 y durante el 89, Orgus
empieza a organizar sus propios conciertos en lugares como la Concha Acústica
del Campo de Marte, el colegio los Reyes Rojos de Barranco, Comas, el Tarot, la Rocola Susy en San Juan de Miraflores y en
la calle Los Pinos de Miraflores.
Hacia finales de ese año, Andrea se despide
de la banda en un concierto en Los Reyes Rojos de Barranco, donde Orgus
comparte escenario con Mazo, Arcabuz y Humo Rojo.
“Ese fue un conciertazo desde el punto
musical. Tocamos rebien y definitivamente la pasamos muy bien. Una pena que no
estuviésemos en el mejor de los ánimos. Yo ya había anunciado que me iba en
busca de nuevos horizontes y te aseguro que ninguno de nosotros estaba muy
contento al respecto. Estábamos tristes pero muy unidos. Siempre nos hemos
querido bastante. Recuerdo que yo había escrito El Blues del Adiós para esa
ocasión. Esa noche la tocamos y sonó increíble. Ese Blues expresaba toda la
tristeza que sentíamos en esos momentos”, recuerda Samengo.
En octubre de 1989, Andrea se fue a Italia donde permaneció hasta
marzo del 1994 cuando se mudó a Paris, y allí se quedó hasta setiembre mes en
el que se fue a vivir a Londres.
“Yo estoy
en un constante viaje, lo he estado desde que nací, me interesa ver y aprender
así que he aceptado que tarde o temprano tengo que moverme e ir en busca de
nuevos horizontes y a aceptar las tristezas del despegue de la gente con la que
has creado un enlace”, apunta Samengo, que ha estudiado en el extranjero teoría de la armonía, teoría de
la melodía y así como guitarra Jazz. Ha tocado en
varios grupos en los diferentes países que ha estado y también ha colaborado
con diversas bandas en estudio.
Al poco tiempo, entra Eduardo Chinchay en
reemplazo de Samengo, y pese a que era un buen guitarrista, la magia se había
perdido. Collazos opta por dejar la banda que formó y después se fue a radicar
a Canadá. La historia de Orgus se prolonga un poco más con otros integrantes
pero la magia se había perdido y, en 1991, llega a su fin.
Entre el 2002 y el 2008 Arístides junto con
Giancarlo tocaron en algunos conciertos con el nombre de Orgus, pero nunca
pudieron igualar la magia y energía de los 80s.
Giancarlo nos deja una reflexión final que
nos da la razón. “Considero que fue una decisión acertada revivir la banda
(2002-2008) ya que hubo cosas muy interesantes: trabajamos con excelentes
músicos y amigos y tocamos en conciertos importantes, incluso se pensó en grabar un disco. Fue una
etapa excelente, pero creo que hacía
falta esa mística que nos hacía avanzar allá por los 80’s. Dado esto, una
vez más, cada uno decidió seguir su camino. Lo mejor de Orgus fue hasta 1988, y
creo que nunca se ha logrado superar esa época. El día que nos volvamos a
juntar César, Andrea, Arístides y quien habla, creo que tendrá sentido que Orgus
reaparezca”.
Orgus - Sacrificio por la paz
Orgus - Sacrificio por la paz
Orgus - Ruiseñor
Orgus - Juicio Final
Juicio Final editado con imágenes del
concierto en el Palacio de Verano 1988
Orgus Guerreros del metal
Orgus Vivire de mis sueños editado con
imágenes del concierto en el Palacio Marsano 1988
Simplemente excelente, sin duda Orgus es la fuerza, la furia del Heavy Metal peruano.
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