martes, 16 de diciembre de 2014

ALMAS INMORTALES: SALDANDO UNA DEUDA CON LA HISTORIA



Texto: Franco Boggiano de las Casas
Fotos: Giuseppe Risica Carella

Las bandas nacionales de heavy metal de los 80s poco a poco están saldando una deuda con la historia. En el inicio de la “escena metal” de nuestro país, a mediados de los 80s, había un puñado de buenas bandas de heavy metal que tenían un interesante poder de convocatoria y un talento que casi nadie difundía. Pese al potencial mostrado sobre un escenario, de esos tiempos quedó poco o nada registrado de manera oficial y decente para la posteridad. Su legado se resume a algunos demos, unas cuantas canciones sueltas grabadas en estudio y punto, realmente muy poco.
Por eso la presentación del primer disco de Almas Inmortales el pasado viernes 12 en el Calabozo era una reivindicación con la historia del metal peruano. Habían pasado 25 años desde que se disolvió la banda de Javier Mosquera y compañía pero sus canciones siguen en las mentes y corazones de sus seguidores, que no perdían la esperanza de verlas plasmadas en un CD. Hasta que el día llegó y por eso mi expectativa era grande. Sin embargo creo que la producción del evento y la propia actuación de Almas Inmortales pudieron ser mejores y por eso el concierto me dejó un sinsabor, sentimientos encontrados…pero al fin en mis manos el tan esperado álbum de los creyentes de una sonrisa. No renegaré que el horario establecido no se respetó ni que la asistencia fue pobre para un concierto histórico. No fueron más de 100 personas. No vale la pena, porque parece que esa mala costumbre no cambiará, salvo honrosas excepciones. Mejor, vayamos a la música.


Arrancó con Circo al Edén. Había escuchado su CD y valgan verdades no le hace justicia. La banda de Pino suena mejor en vivo. El guitarrista y el bajista salieron con unos chullos andinos con máscara y pusieron el toque diferente bajo un rock pesado metalizado con rasgos góticos y con una voz en un tono atípico para el género. Pero sin duda, el show se lo robó Pinito, que disfrazado de Hombre Araña y con una Les Paul roja en mano, cautivó la atención y las sonrisas de los pocos asistentes que habían en ese momento en el Calabozo. Me parece excelente que el hijo de Pino y Susan Arbaiza (la vocalista) comparta la pasión por la música con sus padres y sienta la adrenalina de estar encima de una tarima a tan poca edad, pero su presencia, durante toda la presentación de la banda, juega en contra porque Susan no puede concentrarse en su rol de frontman y tiene que estar pendiente de su pequeño. Entre los temas que tocaron pude reconocer Frustración, Promesa Eterna, Solo los Valientes y Circo al Edén. Algo que deben mejorar son los finales de las canciones que están un poco flojos.


Luego apareció en escena Dominium (1997). La otrora banda de Sandro García ha sido reformada y ahora es liderada por su hermano Jaime García (batería, exMortem, exNecropsya). Si bien no queda ningún miembro original que grabó Máscaras de Fe, los integrantes reclutados: Manuel Rodríguez en guitarra (ex Sepulcro, Armagedon, Trauma, etc), Julio Miguel 'Brendal' Obregon Vidal en la voz (Metal Crucifier, Yawarhiem) y Jorge de Souza (bajo) tienen la técnica y el sentimiento suficiente para mantener el feeling original de la banda, inclusive, si la memoria no me falla, ahora los temas tienen arreglos más progresivos y técnicos que los originales. Tocaron Máscaras de Fe, Soledad Eternamente, Lágrimas de Sangre, entre otras, siendo la mejor presentación de la noche junto a la de Armagedon. Ni siquiera la lesión del vocalista a la rodilla, que llegó en muletas al concierto, mermó en algo su show. Ojalá graben pronto, estaremos atentos.


Siguió Sendra, buen grupo de hard rock metal que musicaliza los poemas de César Vallejo, resaltando los Heraldos Negros y Masa.



La cuota de thrash metal la puso Opresor, que estrenó baterista y tocó un tema nuevo: Mentes Perversas. La descarga de la banda porteña fue pareja y contundente, aunque el sonido de las guitarras un poco saturado por momentos.


Después de unos minutos de espera llegaron presurosos al Calabozo los Armagedon. Arrancaron con El Flautista y después desfilaron Nunca Digas Nunca, un tema nuevo, Nacido en el Pecado y para finalizar, su hit, Déjame Soñar. En unas sentidas palabras, ‘Lobo’ reveló que por culpa de Almas Inmortales es que se decidió hacer una banda de heavy metal y que esa noche cumplía un sueño al poder compartir escenario con la agrupación que lo marcó en su adolescencia. Armagedon sonó contundente y enganchó con el público rápidamente que coreó sus canciones. Con el paso del tiempo, ‘Lobo’ ha aprendido a cantar con su verdadero tono de voz, dejando el estilo agudo, redondeando así la propuesta de la banda.


Finalmente, llegó la hora esperada por todos: Almas Inmortales. El baterista Rómulo Hernández tuvo unas emotivas palabras antes de comenzar a tocar. Agradeció a los asistentes y recalcó que cada uno de los que estaba presente era importante y que debía valorarse. Lamentablemente, Almas inició con el pie izquierdo su presentación con La Maldición de la Pirámide. Tuvieron un descuadre notorio a la mitad del tema ante el desconcierto del baterista y la molestia del guitarrista. A Javier Mosquera se le apagaba la guitarra y el retorno no era escuchado por sus compañeros. Siguieron, entre otros temas, Patraña Potestad, Mensajero de los Cielos, Ancestros del Tiempo, Creyentes de una sonrisa, Siervos de la Inmundicia, Falso Monasterio, Gitana y cerraron repitiendo Creyentes de una sonrisa.


En varios pasajes de su presentación se le apagó la guitarra a Mosquera, aunque este salió finalmente airoso y demostró en sus solos que es uno de los guitarristas del heavy nacional con más feeling. Otro punto en contra fue que Miguel Angel Cervantes no se sabía la letra de todas las canciones y tuvo que sacar un papel, pegarlo en el parante del micrófono para leerlas con dificultad. ‘El Loco’ tiene una de las mejores voces del heavy nacional pero para un concierto tan importante debió aprenderse las letras. Jalón de orejas. Pese a los problemas técnicos y a la evidente falta de ensayo (justificada en cierta manera porque Martín Bazán (bajo) vive en Brasil y Rómulo Hernández (batería) en Tacna), Almas sacó adelante el concierto más por sentimiento que por performance. Lo mejor, sin duda, el disco que ha dejado para la posteridad y el aura que irradia la banda con su música: sencillez, esperanza y energías positivas.

Almas Inmortales – Ancestros del Tiempo

Opresor - Opresor


Armagedon – Nacido del Pecado

Sendra – Los Heraldos Negros

Dominium- Lágrimas de Sangre



Circo al Edén

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